Dos años sin la diva embriagada de laca y gasolina

Dos años sin la diva embriagada de laca y gasolina

  • En el segundo aniversario de la muerte de Amy Winehouse, recordamos las lecciones que la reina del ‘soul’ legó sobre moda y estilo.

Detroit, la ciudad que vio nacer la mayor discográfica de música negra y precursora del sonido Motown, anuncia la llegada de los cuatro jinetes del Apocalipsis: se declara en bancarrota y evidencia la inevitable transformación de un mundo que muere y otro que nace. Motown, como muchos conocen a la capital del motor estadounidense, prepara su fundido a negro. Dos años después del fatídico 23 de julio de 2011, quizás se trate de un macabro homenaje a Amy Winehouse. Si hace siete años celebraban el éxito de esa inesperada heredera brit que sonaba a cazalla y terciopelo, hoy se preparan para su noche más larga. Ironías de la vida, veinticuatro meses después, el lugar que vio crecer la música negra acaba de poner las banderas a media asta.

La última integrante del Club de los 27, esa infausta logia formada por artistas que murieron a los veintisiete años de edad, vuelve a la actualidad. En la conmemoración de la muerte de Amy Winehouse (Londres, 1983), recordamos a quien cantó las letras que protagonizó, llenas de desamor y de ideas incompatibles con la felicidad. La princesa blanca embebida de las reinas más negras del blues, el jazz, el R&B y el soul, fue sobre todo icono y prescriptora de estilo. Así lo vio Karl Lagerfeld, que en 2008 presentó para Chanel una colección inspirada en ella y la comparó con Brigitte Bardot. En enero del año pasado Jean Paul Gaultier recogió el testigo para su propuesta de Alta Costura, algo que no hizo demasiada gracia a la familia de la cantante. Según declaró Mitch Winehouse, padre de la artista, la idea del modisto les pareció de "mal gusto" a pocos meses de la desaparición de su hija.

Peinado beehive (colmena), técnica cat eyes para maquillar los ojos, tatuajes a gogó, tacones y vestidos cortos conformaron un estilo imperturbable. Su apariencia, siempre previsible, fascinó a Hedi Slimane, actual directivo creativo de Saint Laurent, y la convirtió en musa gris de su porfolio. La firma británica Fred Perry también se asoció con ella para crear una colección cápsula que acabó agotándose −todavía hoy siguen colaborando con Amy Winehouse Foundation−. A Roberto Cavalli, por el contrario, no le dio tiempo de contratarla para que protagonizara sus campañas, como reconoció el propio diseñador.

"¿Mis olores favoritos? La laca y la gasolina", dijo en una ocasión. Toda una metáfora sobre la rigidez de ese look archicopiado que escondía un motor ahogado en aceites de tercera y basura estimulante. Etta James y Billie Holiday inspiraron a Winehouse, que se estrenó con Frank, su primer trabajo. Una nominación al Mercury Prize en 2004 avisaba de que el tiempo de las Sugababes y las Spice Girls había terminado. Y fue Back to black, su segundo álbum, lo que hizo despertar definitivamente a los nostálgicos de Motown.

En sus canciones, Winehouse anunciaba que el amor es un mal negocio (Love is a losing game), y que no quería ingresar en un centro de desintoxicación (Rehab). "How blind can he be?", se preguntaba en su versión de To know him is to love him, el clásico sixties de los Teddy Bears. Seguro que lo decía por Blake Fielder-Civil, el tipo que la inició en el consumo de heroína, un delincuente al que unió su vida y del que se divorció en 2009.

Después de meses erráticos y escándalos asociados con su separación, hoy hace dos años que Winehouse sucumbió a una sobredosis de alcohol −su hermano Alex le echó la culpa a la bulimia−. El funeral de la artista fue una recreación del videoclip de Back to black, y su influencia quedó retratada en numerosos editoriales de moda de Love (interpretada por Adriana Lima), Vogue Paris (con Isabeli Fontana como Amy), Numéro, Vogue Russia o W. La estela que garabateó la estrella del soul todavía es perceptible a los ojos de todos: el director de cine Asif Kapadia anunció recientemente que rodará un documental sobre su vida. Y es que todo el mundo sabe que hay estrellas que se convierten en agujeros negros y otras que huelen a laca y gasolina. Y son estas últimas las que arden como fabulosos cohetes amarillos.

http://smoda.elpais.com/articulos/amy-winehouse-la-diva-embriagada-de-laca-y-gasolina/3656

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