Friendzone o esa fanta que nunca le debiste pagar

Friendzone o esa fanta que nunca le debiste pagar

Dice mi compañero de piso que no todos los hombres habéis sido pagafantas pero que todas las mujeres hemos sido fantainvitadas. Y me lo dice cada mes, después de pagarme el alquiler. No creo que sea así. Lo que sucede es que una relación de amistad entre hombre y mujer es muy difícil de conseguir porque casi siempre una de las dos partes está más interesada que la otra y de ahí el problema.

Vosotros, los hombres, tenéis dos opciones: o convertiros en nuestro osito de peluche, paño de lágrimas y amigo del alma o no permitiros jamás llegar a esa situación. En Trendencias Hombre te decimos cómo puedes evitarlo.

El error de “ir a tomar algo”

Tu whatsapp comenzó a sonar con urgencia una preciosa tarde de primavera y al coger tu móvil sonreiste como un tonto ante un mensaje inesperado: era ella y quería tomar algo. Como últimamente habías estado rondando a esa chica, lanzándole elegantes y sutiles piropos cuando tomábais cañas con amigos y acompañándola a casa por la noche como un caballero, sin intentar siquiera un tímido beso, te dijiste que esta era tu oportunidad, que ella se había dado cuenta de lo buen tío que eres y del interés que tenías en ella y se había lanzado (después de decirte durante tres semanas que “no, justo hoy no, que tengo que devolver unas pelis al videoclub”). Te pusiste guapo, ¡qué demonios! Te sentías guapo. Y después de elegir tu look frente al espejo como una quinceañera (es decir, de probarte un par de camisetas, que todavía sigues siendo heterosexual) bajaste a la calle con buenas vibraciones: con las vibraciones del amor.

Cuando llegaste a la terracita de Malasaña donde tu amada te había citado allí estaba: con una coleta, sin maquillar y con cara de pocos amigos preguntándote por Pablo, tu amigo Pablo, que llevaba seis días sin responder a sus whatsapps, sus mensajes y sin enviar de vuelta a aquella paloma mensajera.

Querido amigo, acabas de cometer el primer error del pagafantas: quedar a tomar algo. Las chicas quedamos “a tomar algo” un miércoles a las seis de la tarde con nuestras amigas, no con un ligue potencial. Esa chica te acaba de citar porque le parecías buen tío y porque ha visto Homeland y en un ataque de locura ha querido sonsacarte información como una agente de la CIA. Pero se ha derrumbado, os habéis pedido un té helado y una fantita y se ha derrumbado. Y tú, pagafantas de la vida, la has consolado.

Por eso, si la chica que te gusta aparece de la nada pidiéndote quedar urgentemente sin haber tenido contacto previo o interés mutuo, desconfía. En el mejor de los casos te convertirás en su pagafantas y en el peor acabarás en una red de tráfico de órganos.

Los abrazos: la antesala del pagafantismo

Aparte de “tomar cosas“ a horas absurdas, otro de los puntos que debes evitar para convertirte en el pagafantas de la chica que te gusta son los abrazos. Si te abraza estás perdido. Si te abraza no te desea. Te abraza como abrazaría a su madre, a su mejor amiga o a su alma gemela gay porque le das ternura y te quiere… pero solo como amigo.

Por eso cuando estéis de fiesta o dando una vuelta y después de decirle lo guapa que está ella se acerque con la intención de darte un abrazo tu tendrás que tener preparada una excusa o un movimiento evasivo, aquí van cinco:

1. Tengo una enfermedad muy contagiosa en la piel: Es la menos recomendable porque da bastante grima, pero piensa que es mejor parecer enfermo que ser un pagafantas. Porque un enfermo, como último recurso, podrá tener sexo por compasión. Un pagafantas no. Nadie se apiada de un pagafantas.
2. Hacer el “Hadoken” que hacían Ryu y Ken en el Street Fighter: Posiblemente no entienda la referencia pero te mirará como si estuvieras desequilibrado, ergo, misterioso. Los tíos misteriosos tienen menos posibilidades de ser pagafantas.
3. Hacerle la cobra: Antes de que te la haga ella, hazlo tú. Esto se llama “adelantarte al enemigo” y lo aprendí del libro “El arte de la guerra”.
4. ¡No me abraces! ¡Todavía no controlo mi superpoder!: Ella dejará de ver al Clark Kent que hay en ti para empezar a ver al Superman.
5. Aprovecha y bésala: ¿Qué pierdes? ¿Ahorrarte el dinero de las copas a las que ibas a invitarla toda la noche? ¡Lánzate a la piscina!

Dormir juntos, ¿a qué estás jugando?

Es posible que si te has convertido en su pagafantas, también conocido como perro faldero, te encuentres en la extraña situación de quedarte a dormir a su casa. Al contrario de lo que pueda parecer, esto puede darse al inicio de vuestra relación, porque has sido tan amable y tan buen tío que ya ha cogido la confianza suficiente como para poder quitarse la camiseta delante de ti, como si estuviera en el probador de Zara con su madre.

Ni hablar, recuerda esta norma: si duermes más de dos veces con una chica y no pasa nada… JAMÁS PASARÁ NADA. Grábatelo a fuego, de hecho, hazte un maldito tatuaje y recuérdalo cuando ella se esté poniendo el pijama de franela menos sexy sobre la faz de la tierra y desmaquillándose. Recuérdalo cuando te esté poniendo una mascarilla para “sacarte los puntos negros” y cuando estéis viendo juntos “El Diario de Noah“ por cuarta vez. Recuérdalo porque entonces solamente tendrás dos opciones: declararte o resignarte.

Y piénsalo, ¿quieres ser un pagafantas toda tu vida?

http://www.trendenciashombre.com/chicas/friendzone-o-esa-fanta-que-nunca-le-debiste-pagar

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